A todos nos gustaría contar con una fuente de ingresos adicional de forma periódica que nos permitiera vivir un poco más desahogados. Ya sea porque queremos ahorrar para el futuro o simplemente porque buscamos mayor tranquilidad financiera.
Antes de empezar, una aclaración importante: ninguna inversión garantiza ingresos mensuales. Aunque algunos productos pueden distribuir rentas de forma periódica, la frecuencia, el importe y la propia continuidad de esos pagos dependen del producto, del emisor y de las condiciones de mercado, y pueden variar, reducirse o suspenderse.
Las inversiones con rentabilidad mensual son una de las opciones que han ido ganando más popularidad a lo largo de los últimos años. Ante todo, hay que tener en cuenta que no existe una inversión perfecta. Todas implican cierto riesgo, pero si se hace de forma reflexionada, diversificada y siempre bajo unas expectativas realistas, podemos ir construyendo de forma progresiva una cartera que genere ingresos mes a mes.
Esta es una comunicación de marketing y en ningún caso debe considerarse como investigación de inversión, asesoramiento de inversión o recomendación de inversión. El valor de tu inversión puede subir o bajar. La rentabilidad pasada de los instrumentos financieros no garantiza rentabilidades futuras.
Invertir en instrumentos financieros implica riesgo; antes de invertir, considera tus conocimientos, experiencia, situación financiera y objetivos de inversión.
¿Qué son las inversiones con rentabilidad mensual?
Las inversiones con rentabilidad mensual son aquellos activos o productos financieros diseñados para generar ingresos periódicos cada mes. Lo que se busca no es sólo que nuestro dinero crezca, sino que también genere flujo de caja constante, sin tener que depender exclusivamente de la revalorización del capital a largo plazo.
Diferencia entre ingresos y revalorización
Cuando invertimos, podemos ganar dinero de dos formas distintas:
- Revalorización del capital: compramos barato y vendemos más caro.
- Ingresos periódicos: dividendos, intereses o alquileres.
Las inversiones con rentabilidad mensual se centran en la segunda opción. Especialmente útil para:
- Cubrir gastos mensuales.
- Dejar de depender únicamente de nuestro salario.
- Complementar nuestra pensión.
- Reinvertir y acelerar el crecimiento de nuestro patrimonio.
Eso sí, es importante tener en cuenta que no todos los activos pagan mensualmente. Muchos bonos pagan cada seis meses, y algunos fondos acumulan rentabilidad en lugar de distribuirla. Por eso, es tan importante elegir muy bien el producto.
Cómo funcionan las inversiones con rentabilidad mensual
Cuando invertimos, lo que hacemos básicamente es poner nuestro dinero a trabajar para que una empresa o un banco nos compense económicamente en forma de intereses por usarlo.
Las tres formas más comunes de generar ingresos
- Intereses: prestar dinero y recibir un interés a cambio. Muy habitual en bonos, depósitos o ciertos productos de renta fija.
- Dividendos: algunas empresas reparten parte de sus beneficios entre los accionistas. Si tienes acciones, te llevas una parte.
- Ingresos por uso de un activo: por ejemplo, el clásico alquiler de un inmueble.
Eso sí, debes hay que tener en cuenta que no todos los productos pagan cada mes. Algunos lo hacen trimestralmente o incluso una vez al año. Por eso, antes de elegir, debemos fijarnos bien en la “frecuencia de pago”. Pero también otros detalles que muchas veces se olvidan, como las comisiones, los impuestos, la inflación o los posibles impagos o caídas del mercado. Todo eso influye en nuestra rentabilidad final.
En este sentido, la clave no suele estar en encontrar “la mejor inversión”, sino en construir una cartera equilibrada que genere rentabilidad en distintos escenarios del mercado.|
Acciones que reparten dividendos
Invertir en bolsa puede ser una fuente interesante de ingresos si eliges bien las empresas. Algunas compañías reparten dividendos de forma regular, y en ciertos casos incluso mensualmente.
- Rentabilidad variable en función de la empresa y el mercado
- Liquidez: alta (puedes vender cuando quieras).
- Riesgo: medio.
A modo de ejemplo hipotético, con 5.000 € invertidos a una rentabilidad anual del 4%, el rendimiento aproximado sería de unos 16-17 € al mes antes de impuestos y comisiones. Esta cifra es meramente ilustrativa y no corresponde a ningún producto concreto ni garantiza resultado alguno.
Eso sí, también hay que valorar la volatilidad, ya que el precio de las acciones puede subir o bajar bastante. Además, los dividendos no están garantizados. Si la empresa tiene problemas, puede recortarlos o eliminarlos.
Por eso, antes de invertir, es recomendable evaluar métricas como el payout ratio (qué porcentaje del beneficio se reparte) o el historial de pagos.
ETFs que reparten ingresos
Los ETFs funcionan como una cesta de activos. En lugar de comprar una sola empresa, compras un conjunto: acciones, bonos o ambos. Algunos de ellos con reparto de ingresos periódicos.
La ventaja:
- Podemos diversificar sin complicarnos.
- Las comisiones suelen ser bajas.
- Es posible invertir desde pequeñas cantidades.
Son una opción bastante equilibrada, sobre todo si no quieres estar pendiente de elegir empresas una a una. Además, al incluir diferentes activos, reducimos el impacto de que uno solo falle.
Eso sí, no todos los ETFs reparten ingresos. Algunos los reinvierten automáticamente, así que conviene revisar bien el tipo antes de invertir.
Bonos y renta fija
Cuando compramos un bono, básicamente estamos prestando dinero a una empresa o a un gobierno a cambio de intereses.
- Experimentan menos fluctuaciones que la bolsa.
- Los ingresos suelen ser más previsibles.
- Su rentabilidad es más moderada.
Aun así, no hay que olvidar que siempre existe riesgo de impago (sobre todo en bonos de empresas) y también riesgo de que los tipos cambien y el valor del bono descienda si vendemos antes de la fecha de vencimiento.
Fondos de inversión de reparto
Los fondos de inversión son otra opción interesante. En muchos de ellos podemos reinvertir los beneficios automáticamente, pero algunos también permiten obtener ingresos periódicos.
Ventajas
- Gestión profesional por parte de gestoras.
- Diversificación en diferentes activos.
- Acceso a múltiples mercados.
Son cómodos, especialmente si no quieres gestionar directamente tu cartera. Pero hay que prestar atención a las comisiones, porque en algunos casos pueden ser más altas que en ETFs y reducir la rentabilidad final.
Inversión inmobiliaria (alquiler)
Comprar un inmueble y alquilarlo sigue siendo una de las formas más conocidas de generar ingresos mensuales.
- Ingresos relativamente estables.
- Posibilidad de revalorización del inmueble.
- Protección parcial frente a la inflación.
Eso sí, requiere bastante capital inicial y, además, no debemos olvidarnos de los gastos, los impuestos, los posibles impagos o los periodos sin inquilino.
Fondos monetarios
Son una opción bastante conservadora y, muchas veces, infravalorada. Se trata de invertir en activos a corto plazo como deuda de alta calidad o depósitos.
- Rentabilidad generalmente moderada, ligada al entorno de tipos de interés
- Alta liquidez (podemos retirar el dinero fácilmente).
- Menor riesgo.
Ciertamente, el beneficio suele ser moderado, pero pueden ser una excelente alternativa si queremos mantener dinero disponible mientras genera algo de rendimiento, sobre todo en momentos en los que los tipos de interés están relativamente altos.
Ventajas e inconvenientes de las inversiones con rentabilidad mensual
Las inversiones con ingresos mensuales suelen ser muy atractivas para inversores que buscan más estabilidad o que sencillamente quieren complementar ingresos. Sin embargo, no todo es positivo. También hay ciertas cuestiones que pueden complicar un poco el camino y que debes tener en cuenta.
Ventajas
- Ingresos periódicos para complementar el salario.
- Mayor sensación de control sobre nuestras finanzas.
- Posibilidad de diversificar nuestras fuentes de ingresos.
- Acceso a diferentes productos que, en muchos casos, suelen tener precios muy asequibles.
- Ayuda a planificar con más facilidad los gastos recurrentes.
- Permite reinvertir nuestros ingresos y acelerar el crecimiento del capital.
- Gran variedad de productos: fondos, bonos, dividendos, inmobiliario, etc.
- Opción de adaptar la inversión según el perfil de riesgo.
Inconvenientes
- La rentabilidad no está garantizada.
- En algunos productos existe riesgo de pérdida de capital.
- Los ingresos pueden variar mes a mes.
- Comisiones que pueden reducir la rentabilidad final.
- Se necesita tener invertido un capital elevado para obtener ingresos mes a mes que realmente sean significativos.
- Impacto de la inflación sobre la rentabilidad real.
- Dependencia del mercado en muchos productos.
- Posible falta de liquidez en algunas inversiones.
- Necesidad de diversificación para reducir riesgos.
Tipos de inversiones con rentabilidad mensual
Si tu prioridad es disfrutar de tranquilidad sin tener que estar pendiente de las variaciones del mercado, a continuación te mostramos algunas opciones más conservadoras con las que, además, podrás tener cierta previsibilidad en los ingresos.
Depósitos y cuentas remuneradas
Si quieres empezar a invertir pero sin complicarte mucho la vida, los depósitos y las cuentas remuneradas son una de las opciones más aconsejables.
- Sabes desde el principio cuánto vas a ganar.
- Riesgo reducido hasta 100.000 € por titular y entidad, importe cubierto por el Fondo de Garantía de Depósitos (FGD) en España. Por encima de ese límite, el capital está expuesto al riesgo de crédito de la entidad.
- En algunos casos, el dinero queda bloqueado durante un plazo.
El funcionamiento es bastante sencillo. Dejamos el dinero en el banco durante un tiempo determinado y a cambio recibimos una serie de intereses. En las cuentas remuneradas, en cambio, podemos disfrutar de mayor flexibilidad para retirar nuestro dinero cuando queramos, aunque normalmente con algo menos de rentabilidad.
En los últimos años, con la subida de los tipos de interés en Europa, muchos bancos han empezado a ofrecer condiciones más atractivas que en la etapa de tipos cero. Aun así, no estamos hablando de rentabilidades altas si las comparamos con otros productos más dinámicos del mercado.
Por ejemplo, incluso en escenarios relativamente favorables, es habitual moverse en rangos moderados, lo que limita el crecimiento del capital a largo plazo si no se complementa con otras inversiones.
Deuda pública
Dentro de las inversiones conservadoras, la deuda pública es otra de las opciones más clásicas. En esencia, consiste en prestar dinero a un Estado a cambio de un interés previamente pactado.
- Menor riesgo de impago en comparación con empresas privadas.
- Rentabilidad moderada y relativamente estable.
- Útil para equilibrar una cartera más diversificada.
Precisamente por su estabilidad, este tipo de inversión suele utilizarse como “columna vertebral” dentro de muchas carteras. Es cierto que no destaca por ofrecer grandes rentabilidades, pero sí por aportar previsibilidad.
Además, puede encajar muy bien en estrategias donde se busca generar ingresos periódicos, ya que los intereses se pagan en intervalos establecidos. Eso sí, hay que tener en cuenta que, normalmente, el dinero suele quedar inmovilizado hasta el vencimiento, salvo que se venda antes en el mercado secundario, lo cual puede implicar variaciones en el precio.
Fondos de renta fija
Los fondos de renta fija son una forma bastante cómoda de invertir en bonos sin tener que elegirlos uno a uno. En lugar de decidir directamente en qué deuda invertir, este trabajo lo hace un equipo de gestión profesional dentro del fondo.
- Menos sobresaltos que la renta variable.
- Ingresos más estables en comparación con otros productos.
- Buena opción para perfiles prudentes o intermedios.
Este tipo de fondos invierte principalmente en bonos de alta calidad crediticia, como deuda pública o emisiones de empresas solventes. El objetivo no es tanto maximizar la rentabilidad, sino mantener una evolución estable del capital mientras va generando ingresos.
Una de las principales ventajas es la diversificación automática. En lugar de depender de un solo emisor, el fondo reparte la inversión entre muchos activos diferentes, lo que reduce el impacto ante posibles problemas puntuales.
Eso sí, no hay que olvidar que, aunque el nivel de riesgo sea más bajo que en la bolsa, pueden verse afectados por la inflación, las fluctuaciones en los tipos de interés o la calidad crediticia de los emisores.
Con lo cual, pueden ser una buena opción si buscas más rentabilidad que un depósito, pero sin exponer tu dinero a la volatilidad de la renta variable.
Dónde invertir mi dinero en España
Hoy en día, invertir es más fácil que nunca. Desde casa, con una simple cuenta online, podemos acceder a distintos productos y construir una cartera adaptada a nuestro perfil. Eso sí, es lógico que, al tener tantas opciones, nos surjan muchas dudas.
Así pues, a continuación te mostramos las principales alternativas disponibles en España:
Brokers
Los brokers son plataformas que te permiten comprar directamente activos como acciones, ETFs o fondos cotizados en bolsa. Una de las opciones más habituales entre inversores que quieren tener control total sobre su inversión.
- Más control sobre cada decisión.
- Comisiones más bajas que las de los bancos.
- Acceso a mercados internacionales.
Eso sí, también es necesario contar con conocimientos básicos sobre cómo funciona el mercado, entender qué estás comprando y gestionar tu propia cartera.
Robo-advisors
Los robo-advisors han ganado mucha popularidad en los últimos años. Su función es automatizar todo el proceso de inversión según nuestro perfil
- Prácticamente todo se gestiona solo.
- Carteras diversificadas desde el primer momento.
- Ideales cuando no quieres complicarte
A cambio, perdemos algo de control directo. No es necesario elegir cada activo, sino que delegamos en un sistema automatizado (basado en algoritmos y gestión profesional).
Bancos
Los bancos tradicionales siguen siendo una vía habitual para invertir, sobre todo para quienes buscan simplicidad y confianza.
- Fáciles de usar y conocidos.
- Ofrecen fondos de inversión, depósitos y otros productos.
- Todo centralizado en una misma cuenta.
El principal inconveniente suelen ser las comisiones, que en muchos casos son más elevadas que en otras plataformas. Además, la oferta puede ser más limitada y menos flexible.
Plataformas alternativas
También existen plataformas de inversión en préstamos, bonos o incluso activos inmobiliarios pero sin comprar un inmueble completo.
- Acceso desde pequeñas sumas de dinero (a veces desde 50 €).
- Mayor variedad de productos.
- Posibilidad de generar ingresos mensuales.
Eso sí, es importante analizar bien cada producto, porque el riesgo puede ser más elevado o menos perceptible.
Cuánto puedes ganar realmente
Para ilustrar el efecto del interés compuesto, estos son ejemplos hipotéticos con cifras aproximadas. No representan ningún producto real ni rentabilidad garantizada:
- Al 3% → unos 25 €/mes
- Al 5% → unos 40 €/mes
- Al 8% → unos 65 €/mes
Estas cifras son orientativas y no tienen en cuenta impuestos, comisiones ni la variabilidad real del mercado. La rentabilidad pasada no garantiza resultados futuros.
Consejos antes de invertir
Cuando buscamos inversiones con rentabilidad mensual, es fácil dejarse llevar por la idea de conseguir “ingresos extra cada mes”, pero la realidad es que una buena inversión requiere de una buena planificación. En este sentido, a continuación te dejamos algunas recomendaciones prácticas para evitar errores comunes y tomar mejores decisiones.
Define tu objetivo y tu horizonte temporal
Antes de elegir cualquier producto, lo primero es tener claros cuáles son tus objetivos. De esta forma, evitarás entrar en productos que no encajan contigo. No es lo mismo buscar ingresos complementarios mensuales que construir patrimonio a largo plazo.
- ¿Buscas ingresos mensuales o hacer crecer tu capital?
- ¿Vas a necesitar el dinero en 1, 3 o 10 años?
- ¿Qué nivel de estabilidad necesitas realmente?
No inviertas sin entender el producto
Si no sabes cómo funciona un activo, tampoco vas a entender sus riesgos.
- Revisa cómo se genera la rentabilidad.
- Averigua si hay intereses, dividendos o revalorización.
- Comprueba si los pagos son mensuales, trimestrales o variables.
Diversifica siempre
Aunque pueda resultar más cómodo poner todo en un único producto, lo cierto es que el riesgo aumenta considerablemente. En este sentido, una buena estrategia de diversificación te ayudará a equilibrar la cartera. Es cierto que el riesgo no se elimina por completo, pero lo reduce bastante.
- Combina renta fija y renta variable.
- No dependas de una sola fuente de ingresos.
- Mezcla productos con distintos niveles de riesgo.
- Revisa tu cartera periódicamente.
Ten en cuenta comisiones e impuestos
Muchas veces miramos únicamente la rentabilidad bruta, pero lo importante es lo que realmente llega a nuestro bolsillo. Algunos de los factores que pueden reducir la rentabilidad real son:
- Comisiones de gestión en fondos o plataformas.
- Costes de compra y venta en brokers.
- Impuestos sobre dividendos o intereses.
Empieza poco a poco
No hace falta invertir grandes sumas de dinero desde el primer día. De hecho, es recomendable empezar con poco para ir aprendiendo sin asumir demasiado riesgo.
- Prueba con pequeñas aportaciones.
- Revisa cómo se comporta tu cartera.
- Ve ajustando según los resultados.
La inversión es más un proceso que una decisión puntual.
Invertir en Mintos
Así pues, si buscas un flujo de ingresos constante, las inversiones con rentabilidad mensual pueden ser una opción muy interesante. La clave está en no complicarse demasiado al principio, entender bien cada opción e ir avanzando poco a poco. Y es que, además de elegir el producto perfecto, lo más importante es empezar y ser constante.
En la actualidad, una de las plataformas para introducirse en el mundo de la inversión es Mintos, permitiendo invertir en distintos activos con el objetivo de generar ingresos periódicos.
Con la ventaja de que puedes empezar con poco dinero (desde unos 50 €) y diversificar en diferentes opciones: bonos, ETFs, inversión inmobiliaria, préstamos y fondos monetarios.
De esta forma, podrás construir una cartera de forma más sencilla sin tener que invertir grandes cantidades desde el principio.
Eso sí, recuerda que ninguna inversión está exenta de riesgo. Siempre puede haber impagos, cambios en el mercado o variaciones en la rentabilidad. No es un producto garantizado.
AS Mintos Marketplace es una empresa de servicios de inversión autorizada y supervisada por Latvijas Banka (Banco Central de Letonia), con licencia conforme a MiFID II y servicios pasaportados a España.