Los mejores bonos para invertir en 2026 | Guía para inversores europeos

Couple sitting together on a garden terrace in the late afternoon — best bonds to invest in

En los últimos meses, los bonos han vuelto a ganar protagonismo entre los inversores europeos. Después de varios años en los que la bajada de los tipos de interés ha hecho que la renta fija pareciera la parte más tranquila de una cartera de inversión, el rendimiento de los bonos y las oportunidades que ofrecen los mercados de renta fija han vuelto a ganar relevancia.

Un activo que ofrece una gran variedad de alternativas y que permite a los inversores generar beneficios, diversificar sus activos y, al mismo tiempo, reducir el riesgo.

Pero, ¿cuáles son los mejores bonos para invertir? Lo cierto es que no hay una única respuesta. El tipo de bonos más adecuado para aquellos inversores que quieren conservar sus ahorros de cara a la jubilación será diferente al de aquellos que busquen beneficios más altos en menos tiempo.


Así pues, a lo largo de esta guía te explicaremos cuáles son los principales tipos de bonos, cuáles son los mejores activos en función de tus metas y qué tener en cuenta para evaluar cualquier bono antes de invertir tu dinero.

Esta es una comunicación de marketing y en ningún caso debe considerarse como investigación de inversión, asesoramiento de inversión o recomendación de inversión. El valor de tu inversión puede subir o bajar y existe la posibilidad de pérdida parcial o total del capital. Las inversiones de renta fija están sujetas a riesgo de crédito del emisor, riesgo de tipo de interés, riesgo de liquidez y riesgo de inflación. La rentabilidad pasada no garantiza rentabilidades futuras. Antes de invertir, conviene consultar el Documento de Datos Fundamentales (KID) del producto y considerar tus conocimientos, experiencia, situación financiera y objetivos de inversión.

Cuestiones sobre los bonos más importantes en 2026

→ ¿Cuáles son los mejores bonos según tus objetivos?

→ ¿En qué se diferencian los principales tipos de bonos en términos de rendimiento, rentabilidad y riesgos de crédito?

→ ¿Qué categoría de bonos puede ser adecuada para preservar el capital y cuál encaja mejor con la búsqueda de mayores ingresos?

→ ¿Cuál es la mejor forma de invertir en bonos con cantidades que estén al alcance de un inversor minorista?

Inversión en bonos: ¿es una buena opción en 2026?

Los bonos pueden desempeñar más de una función en una cartera de inversión a largo plazo. Determinar cuál de esas funciones es la más importante es la base para elegir los bonos que mejor encajen con un plan financiero concreto.

La finalidad principal de los bonos es generar ingresos mediante renta fija. Un bono paga cupones según un calendario establecido y el emisor se compromete a devolver el capital al llegar la fecha de vencimiento. Esto permite tener una visión más clara de los flujos de renta que se recibirán que con muchas acciones, cuyos dividendos pueden reducirse o eliminarse. No obstante, los pagos de intereses dependen de que el emisor pueda cumplir sus obligaciones, por lo que los ingresos nunca están garantizados.

Los bonos pueden ser una opción muy interesante para aquellos que quieran diversificar su cartera, ayudando así a distribuir el riesgo. Los principales factores que influyen en las acciones son los beneficios empresariales, las expectativas de los inversores y el comportamiento de los mercados. En cambio, los bonos responden a otros factores, como los tipos de interés, la inflación, la coyuntura económica y la situación financiera del emisor.

En este contexto, la deuda pública puede ser un activo muy interesante. Por lo general, aquellos bonos emitidos por Estados con una elevada calidad crediticia suelen brindar mayor seguridad. Pero también pueden ser una buena alternativa para aquellos momentos en los que no queremos tener nuestra inversión inmovilizada durante mucho tiempo

Otra función de los bonos es la preservación del capital. La medida en que un bono cumple esta función depende de su calidad, duración, vencimiento y emisor. Las letras del tesoro de corta duración y los bonos corporativos de grado de inversión con poco tiempo hasta su fecha de vencimiento pueden presentar una menor sensibilidad a determinados cambios en los tipos de interés.

Sin embargo, también es importante tener en cuenta el nivel de riesgo, ya que nunca es posible reducirlo por completo. Normalmente, los bonos con menor riesgo suelen ofrecer un rendimiento menor. Los bonos con una tasa de interés más elevada pueden implicar mayores riesgos de crédito, liquidez o precio. Por eso, los mejores bonos para invertir no son necesariamente aquellos que muestran el rendimiento más alto, sino aquellos cuyos riesgos y características coinciden con el objetivo de inversión.

Tipos de bonos y sus diferencias

En la actualidad, existen diferentes tipos de bonos, desde la deuda pública hasta los bonos corporativos de empresas. No obstante, no todos ofrecen el mismo potencial de beneficio, ni valen lo mismo, ni presentan el mismo riesgo.

Las agencias de calificación como Moody’s y S&P se dedican a evaluar la calidad crediticia de los emisores. De este modo, podemos contar con una referencia sobre la capacidad del emisor para pagar los intereses y devolver el capital. Los bonos con una calificación BBB- o superior —o Baa3 o superior en la escala de Moody’s— se consideran de grado de inversión. Los bonos situados por debajo de ese nivel se clasifican habitualmente como bonos de alto rendimiento.

No obstante, hay que tener en cuenta que la calificación no elimina los riesgos y tampoco garantiza el pago. Ciertamente, puede ser una herramienta de análisis muy interesante, pero para ello debe combinarse con información sobre el emisor, los mercados, la duración, el precio, el vencimiento y las condiciones económicas.

Bonos gubernamentales

La más alta entre las principales categorías

Menor

Menor

Varía

Bonos corporativos de grado de inversión

BBB- o superior

Moderado

Moderado

1.000 € o más tradicionalmente

Bonos de alto rendimiento

Por debajo de BBB-

Mayor

Mayor

1.000 € o más tradicionalmente

Bonos verdes

La misma que la calificación del emisor

Similar a bonos comparables

Depende del emisor

Varía

Bonos fraccionados

La misma que la del bono subyacente

La misma que la del bono subyacente

Depende del emisor

Desde 50 € en algunas plataformas


Bonos gubernamentales y deuda pública

Los gobiernos nacionales emiten bonos para financiar el gasto público y gestionar su deuda. Las letras del tesoro de países como Alemania y Francia se sitúan en el extremo de mayor calidad de la renta fija, con un riesgo de impago relativamente bajo y mercados secundarios activos.

Dentro del marco de la deuda pública, podemos encontrar diferentes productos y plazos de vencimiento. Por ejemplo, las letras del Tesoro suelen tener plazos más cortos, mientras que otros pueden tener vencimientos de incluso varios años.

Los bonos del Tesoro de Estados Unidos son actualmente una de las principales referencias de los mercados internacionales de deuda. Pero además, en los mercados europeos, el Bund alemán es el mayor referente dentro del sector de los bonos de renta fija. Por eso, suelen gozar de gran popularidad entre aquellos inversores que buscan preservar capital o generar ingresos relativamente previsibles.

Eso sí, aquellos bonos que ofrecen un menor nivel de riesgo de crédito también suelen ofrecer un rendimiento inferior en comparación con los bonos de mayor riesgo. Además, las fluctuaciones en los tipos de interés pueden hacer que el precio de los bonos caiga drásticamente antes de su vencimiento.


Bonos de empresas

Cuando necesitan financiar sus operaciones, llevar a cabo planes de crecimiento, compras o refinanciar sus deudas, hay muchas empresas que emiten bonos corporativos Por eso, no es extraño que, actualmente, sean una de las categorías más amplias dentro de la renta fija.

Uno de los factores a los que los inversores suelen prestar más atención es al segmento de grado de inversión. Aunque es cierto que la calificación no elimina los riesgos, una buena calificación puede indicar una posición financiera más sólida.

Generalmente, el inversor asume riesgos adicionales, por lo que, en algunas ocasiones, los bonos corporativos pueden ofrecer un rendimiento superior al de la deuda pública, ya que la empresa puede experimentar problemas financieros, perder ingresos o tener dificultades para refinanciar su deuda.

El riesgo nunca se elimina por completo, pero una tasa de interés más alta puede compensar al inversor por asumirlo, sin reducir el riesgo en sí. Además, hay que tener en cuenta que, en función de los tipos de interés, el comportamiento de los mercados y la situación del emisor, el precio también puede variar antes de que podamos recuperar nuestro capital.


Bonos de alto rendimiento

Las empresas con una calificación crediticia inferior al grado de inversión pueden emitir bonos de alto rendimiento. Estos bonos suelen pagar cupones mayores para atraer inversores y compensar los mayores riesgos de crédito.

Los mejores bonos de alto rendimiento no son necesariamente los que muestran el mayor rendimiento. Una tasa de interés muy elevada puede reflejar riesgos importantes relacionados con la capacidad de pago del emisor.

Otros factores a tener en cuenta en nuestro análisis son la calificación, el precio, el rendimiento hasta el vencimiento, el vencimiento, la duración, la deuda de la empresa y sus resultados financieros, así como la diversificación entre diferentes mercados y sectores.

Eso sí, los riesgos de impago pueden llegar a ser mucho más altos. Imagina que un emisor no puede pagar. Podrías llegar a perder parte o, incluso, la totalidad de tus ahorros. Por este motivo, los inversores con más experiencia siempre recomiendan diversificar la cartera incluyendo distintos tipos de bonos.


Bonos para proyectos medioambientales

En algunas ocasiones, hay proyectos medioambientales que recurren a los bonos como forma de financiación. Eso sí, en estos casos el nivel de riesgo de la inversión puede ser bastante elevado, pues depende tanto del emisor como de la viabilidad del propio proyecto.

Por eso, no se recomienda invertir sin haber evaluado antes la calidad crediticia, la calificación, el rendimiento, el valor y los plazos.


Bonos fraccionados

Gracias a ellos, el inversor tiene la oportunidad de adquirir participaciones más pequeñas, reduciendo así la cantidad de dinero que generalmente se necesita para este tipo de operaciones.

Además, el capital puede repartirse entre diferentes emisores, sectores y fechas de vencimiento, por lo que puede ser una excelente alternativa para diversificar los fondos. Especialmente si estás pensando en empezar a construir tu cartera.

Los mejores bonos según tus objetivos

No todos los bonos son adecuados para todos los perfiles de inversor.

Hay inversores que están dispuestos a asumir más riesgos a cambio de obtener mayores ingresos. Sin embargo, este tipo de bonos no son la mejor opción para pequeños ahorradores cuya prioridad es preservar su capital para pagar los estudios de sus hijos o garantizar su jubilación en el futuro.

Relacionar los diferentes tipos de bonos con objetivos financieros concretos permite responder de forma más útil a la pregunta sobre cuáles son los mejores bonos para invertir.

Preservación del capital

Letras del tesoro de corta duración, letras del Tesoro y bonos corporativos de grado de inversión con vencimiento corto

Menor sensibilidad a determinados cambios en los tipos de interés y mayor calidad crediticia

Ingresos predecibles

Bonos corporativos de grado de inversión y bonos fraccionados de varios emisores

Los cupones se pagan según un calendario establecido y los importes mínimos más bajos facilitan la diversificación

Mayores ingresos

Bonos de alto rendimiento seleccionados cuidadosamente y bonos corporativos de mercados emergentes dentro de una cartera diversificada

Cupones mayores a cambio de asumir mayores riesgos de crédito

El concepto de bonos de crecimiento puede apuntar hacia la última categoría, donde unos cupones mayores ofrecen un mayor potencial de renta. Sin embargo, el término puede inducir a error. Los bonos generan principalmente rentabilidad mediante ingresos y no mediante la subida de valor que caracteriza a muchas acciones.

De hecho, existen grandes diferencias. Una acción puede generarnos mayor rentabilidad tanto si su valor aumenta como si recibimos dividendos. En cambio, aunque es cierto que el precio de los bonos puede variar antes del vencimiento, generalmente ofrecen unas condiciones de pago determinadas.

¿Cómo valorar cualquier bono?

A la hora de evaluar si nos conviene invertir en un bono en concreto, es recomendable analizar los siguientes factores:

1. Calidad y calificación crediticia

Aunque no es una garantía, la calificación de agencias como Moody’s o S&P proporciona una primera referencia sobre la capacidad del emisor a la hora de hacer frente a sus obligaciones con los inversores.

Eso sí, debemos mencionar que esta calificación puede ir cambiando, lo que puede tener un gran impacto en el precio del mismo.

Además, también hay otros factores como la situación financiera del emisor, su nivel de deuda, su balance económico y el propio comportamiento del mercado que debemos valorar.

2. Rendimiento hasta el vencimiento frente al cupón

El cupón es la tasa de interés establecida para los pagos del bono. Sin embargo, el rendimiento que obtiene un inversor depende también del valor al que compra el bono y de su valor nominal.

Si un bono se compra por encima o por debajo de su valor nominal, la rentabilidad real puede ser diferente del cupón. El rendimiento hasta el vencimiento intenta reflejar lo que un inversor obtendría si mantuviera el bono hasta la fecha de vencimiento, teniendo en cuenta el precio de compra, los cupones y el valor nominal.

3. Duración y plazo

La duración mide la sensibilidad aproximada del valor de un bono ante posibles fluctuaciones en los tipos de interés. Aquellos bonos que tienen mayor duración suelen experimentar movimientos de precio más importantes.

Además, debes saber que un plazo de vencimiento más amplio también expondrá nuestro dinero a mayores cambios en los tipos, la inflación y las condiciones de los mercados.

Los inversores que podrían necesitar vender antes del vencimiento deben prestar especial atención a estos riesgos.

4. Liquidez e inversión mínima

La liquidez determina con qué facilidad puede venderse una posición y a qué precio. Los mercados secundarios más activos pueden facilitar la venta, aunque la liquidez nunca debe darse por garantizada.

El único inconveniente es que cuando se invierte una pequeña cantidad, puede ser más complicado diversificar entre diferentes emisores. En este sentido, los productos fraccionados pueden ayudar a reducir esta barrera.

5. Divisa

Un bono denominado en una moneda diferente de la del inversor añade riesgo de tipo de cambio. Por ejemplo, un inversor europeo que compre bonos denominados en dólares de Estados Unidos puede estar expuesto tanto a los riesgos propios del bono como a la evolución del euro frente al dólar.

Algo que debemos tener muy en cuenta a la hora de comparar bonos de Estados Unidos y otros mercados internacionales con bonos denominados en euros.

Otros riesgos que deben considerar los inversores

La inversión en bonos no está libre de riesgos. Aunque determinados bonos del Estado pueden presentar un riesgo de crédito relativamente bajo, existen otros riesgos que pueden afectar al valor de una posición.

Riesgo de tipos de interés

El riesgo de tipos de interés aparece cuando los cambios en los tipos de interés afectan al precio de los bonos. Cuando los tipos suben, el valor de muchos bonos existentes puede bajar. Cuando los tipos bajan, el precio puede aumentar.

Riesgo de crédito

Se trata de la capacidad del emisor para hacer frente al pago de intereses y para devolver el capital a los inversores. Los bonos corporativos y, especialmente, los bonos de alto rendimiento, en general pueden ser más arriesgados que los bonos del Estado.

Riesgo de liquidez

También existe riesgo de liquidez. Un inversor puede querer realizar una venta y descubrir que existe poca demanda o que necesita aceptar un precio inferior al esperado.

Riesgo de inflación

Aunque puede resultar tentador invertir en renta fija nominal puede resultar atractiva, si la inflación aumenta, haciendo que su valor real disminuya significativamente.

Otros riesgos

La divisa, el precio, el plazo de vencimiento y la propia coyuntura de los mercados también son factores que influyen considerablemente en el nivel de riesgo de una inversión.

Por eso, no basta con comparar la tasa de interés de dos productos, sino que también es muy recomendable analizar la calidad del emisor, su calificación, la rentabilidad, la fecha de vencimiento, el valor, la liquidez y los posibles riesgos.

¿Cuál es el mejor momento para invertir en bonos?

El momento de invertir recibe más atención de la que merece. Es difícil determinar cuál es el mejor momento para invertir en bonos porque los precios de los bonos ya reflejan las expectativas de los mercados sobre la evolución de los tipos de interés.

Cuando los inversores intentan anticipar la evolución que seguirán los tipos, muchas veces acaban asumiendo riesgos innecesarios. Así pues, es preferible analizar si el plazo, los potenciales beneficios y la calidad de los bonos se ajustan al tiempo que realmente queremos tener invertido nuestro dinero.  

La evolución de los tipos de interés, la inflación y las condiciones económicas puede modificar el valor de los bonos. Sin embargo, si el inversor mantiene un bono hasta su fecha de vencimiento y el emisor cumple sus obligaciones, los cambios de precio durante el periodo pueden tener una importancia diferente a la que tendrían para alguien que necesita vender antes.

La mejor forma de invertir en bonos: compra directa, ETF de bonos o bonos fraccionados

La mayor parte de los inversores acceden a los mercados de bonos a través de la compra directa, los ETF o los bonos fraccionados.

Compra directa

A menudo 1.000 € o más por bono

Elección completa del emisor y del vencimiento

Limitada por el capital disponible

Fijo

ETF de bonos

Precio de una participación

El gestor decide las posiciones

Integrada en el fondo

Sin vencimiento fijo

Bonos fraccionados

Menor; desde unos 50 € en algunas plataformas

El inversor elige emisores y vencimientos

Posible incluso con cantidades menores

Fijo para cada bono

Comprar bonos directamente proporciona el mayor control. El inversor puede elegir el emisor, el vencimiento, el cupón y otras condiciones. Sin embargo, comprar bonos completos puede requerir una cantidad elevada de capital.

Los ETF de bonos solucionan parte de este problema, brindando un alto nivel de exposición a numerosos bonos a través de la compra de una sola participación.

Los fondos y ETF permiten diversificar entre diferentes emisores, sectores, países y vencimientos. Sin embargo, no tienen por qué tener una fecha de vencimiento fija. Además, el inversor tampoco decide individualmente qué bonos forman parte del fondo. Esa selección corresponde al gestor y a las reglas del producto.

Los ETF también pueden tener costes de gestión y otros gastos, por lo que es aconsejable revisar el contenido del fondo, sus índices de referencia, su duración, su exposición geográfica, los tipos de bonos que mantiene y sus condiciones.

Los bonos fraccionados ofrecen ventajas de ambas opciones. Por un lado, cuentan con los plazos de un bono y, por otro, no exigen de una cantidad de dinero tan grande para empezar a invertir.

Para un inversor que empieza, los bonos fraccionados pueden facilitar la construcción de una cartera con diferentes emisores. Para otros inversores, los ETF de bonos pueden ofrecer una diversificación más amplia mediante fondos.

Así pues, la mejor opción será aquella que mejor se ajuste al capital con el que cuente el inversor, qué riesgos esté dispuesto a asumir, cuánto control quiera ejercer y durante cuánto tiempo pueda mantener su inversión.

 

Bonos, fondos y ETF: ¿qué opción es mejor para mí?

Para aquellos que buscan una mayor diversificación, la mejor opción casi siempre suelen ser los ETF. Pero si tu prioridad es tener claro en todo momento quién es el emisor y cuál es el plazo de vencimiento, generalmente será mejor decantarse por la compra directa.

Por otro lado, si no cuentas con una gran suma de dinero para empezar, puede que te convengan más los bonos fraccionados.

En todos los casos, los inversores deben analizar los riesgos, los costes, la liquidez, la rentabilidad y las condiciones antes de tomar una decisión.

Invertir en bonos con Mintos

En la actualidad, las plataformas de inversión ofrecen un nivel de transparencia muy elevado, una gran variedad de emisores, bajos importes de entrada y acceso a mercados secundarios que anteriormente estaban reservados principalmente a los inversores institucionales.

Mintos (AS Mintos Marketplace) es una plataforma de inversión autorizada por Latvijas Banka que ofrece a los inversores minoristas acceso a bonos corporativos de alto rendimiento.¹

La plataforma permite a los inversores acceder a productos de renta fija mediante importes inferiores a los que tradicionalmente podían requerirse para comprar bonos completos.

 

✓ Invierte a tu manera: elige bonos individuales por tu cuenta o, si se adapta a tus necesidades, deja que una cartera automatizada de Bonos de Alto Rendimiento lo haga por ti.

✓ Renta fija desde 50 €: puedes empezar a recibir pagos periódicos de cupones con una inversión mínima reducida, siempre sujeta a la capacidad del emisor para realizar los pagos.

✓ Bonos de más de 40 emisores disponibles: de esta forma, podrás distribuir tus fondos entre diferentes sectores y empresas.

✓ Acceso flexible: intenta vender en el Mercado Secundario cuando lo necesites (sujeto a la demanda existente) o solicita la retirada de los fondos disponibles de tu cartera

La diversificación puede ayudar a distribuir determinados riesgos entre distintos emisores. Sin embargo, diversificar no elimina los riesgos de la inversión ni garantiza un rendimiento positivo.

 

¹Los bonos de alto rendimiento conllevan un elevado riesgo de crédito, incluido el riesgo de perder parte o la totalidad del capital invertido. El valor nominal de los bonos puede subir o bajar, y es posible que recibas de vuelta una cantidad inferior a la que invertiste.

Preguntas frecuentes

¿Cuáles son los mejores bonos para invertir en 2026?

No existe una única respuesta adecuada para todos los inversores. Todo dependerá del objetivo para el que se necesites el dinero, de tu horizonte de tiempo y del riesgo que estés dispuesto a asumir. Si lo que buscas son ingresos estables, puede que la mejor opción sean los bonos corporativos. Pero si tu prioridad es proteger unos ahorros que vas a necesitar en poco tiempo, son más recomendables los bonos del Estado a corto plazo. No obstante, también cabe la posibilidad de que no te importe asumir más riesgos a cambio de mayores beneficios. En este caso, los bonos de alto rendimiento pueden reportarte mejor retorno.

Ninguno es mejor por sí mismo, ya que ambos tienen finalidades distintas, pudiendo convivir dentro de una misma cartera. De hecho, muchos inversores cuentan con ambos tipos.

Los mejores bonos corporativos para invertir suelen ofrecer una rentabilidad superior, pero la empresa que los emite puede atravesar dificultades financieras y existe un mayor riesgo de crédito. Los mejores bonos del Estado suelen ofrecer un rendimiento menor y se consideran más seguros, ya que los gobiernos estables rara vez incumplen sus pagos.

Dependerá de tus objetivos. Por ejemplo, si estás realizando una inversión a largo plazo, puede que sea mejor invertir un menor porcentaje de tus fondos en renta fija. Pero si tu intención es obtener beneficios más rápido y tienes menos tiempo por delante, hay opciones más agresivas que pueden resultarte más interesantes.

No obstante, también pueden incluirse fondos o ETF de bonos para repartir la inversión entre diferentes emisores y mercados y, de esta forma, conseguir un mayor equilibrio en la cartera.

La compra directa de bonos suele requerir una inversión de 1.000 € o más. En cambio, en algunas plataformas, es posible adquirir bonos fraccionados desde 50 €.

Una opción a valorar especialmente para aquellos que están empezando a invertir en bonos y quieren diversificar su capital sin tener que comprar bonos completos de cada emisor.

Un bono fraccionado no es más que una parte de un bono de mayor tamaño. A cambio de su aportación de capital, el inversor recibe una una serie de pagos proporcionales y puede volver a disponer de su dinero una vez que ha transcurrido el plazo de vencimiento.

De este modo, es posible acceder a determinados productos de renta fija con una inversión inicial menor. Sin embargo, los inversores deben comprobar las condiciones del producto, su estructura, la calificación del emisor, la rentabilidad y los riesgos antes de realizar una inversión.

No existe ninguna fórmula que nos permita determinar con plenas garantías cuál es el mejor momento para invertir en bonos.

Por eso, en lugar de intentar anticipar los movimientos de los tipos, resulta más útil comprobar si los bonos que se van a comprar encajan con el periodo durante el cual el capital puede permanecer invertido y con el objetivo que debe alcanzar.

Antes de invertir, es fundamental tener en cuenta una serie de factores relacionados con el plazo, el riesgo y los beneficios. Además, hay que mencionar que la propia coyuntura de los mercados puede cambiar y hacer que el valor de los bonos baje, especialmente cuando cambian los tipos de interés.

Ambas se complementan perfectamente. Las acciones son una excelente opción si buscamos crecimiento  largo plazo, pero los bonos también pueden ser una buena alternativa para diversificar nuestro abanico de activos y reducir los riesgos. Por este motivo, hay muchos inversores que combinan acciones y bonos. 

Los fondos y los ETF también permiten combinar diferentes activos y diversificar los activos en diferentes productos. Un ETF de bonos, por ejemplo, puede proporcionar acceso a numerosos bonos mediante una sola inversión.

Las letras del tesoro con vencimientos cortos emitidos por países con una elevada calidad y calificación crediticia suelen encontrarse entre las alternativas de menor riesgo dentro de la renta fija.

Aun así, es importante tener claro que ningún bono está completamente exento de riesgos. En mayor o menor medida, todos los bonos pueden acabar perdiendo parte de su valor debido a los propios riesgos que entraña el crédito como a las fluctuaciones que pueden producirse en los tipos de interés. Además, la inflación puede reducir considerablemente los beneficios, afectando a nuestra rentabilidad con el paso del tiempo.

Por eso, incluso aunque creamos que estamos eligiendo bonos considerados de menor riesgo, antes de invertir nuestros ahorros, siempre es importante valorar factores como la calidad del emisor, el plazo de vencimiento, la posible rentabilidad, el valor y la coyuntura de los propios mercados.