Cómo invertir en ETF: guía para entender, elegir y comprar fondos cotizados

Los ETF, es decir, Exchange Traded Funds, o fondos cotizados en bolsa, son uno de los instrumentos de inversión que más ha crecido en popularidad en los últimos veinte años. Combinan características de los fondos de inversión tradicionales con la flexibilidad de las acciones: se pueden comprar y vender en bolsa durante la sesión, replican índices o sectores con comisiones generalmente bajas y permiten diversificar la cartera con una sola operación.

Esta guía explica qué son los ETF, cómo funcionan los ETFs, cómo se diferencian de los fondos de inversión tradicionales y cómo invertir en ETF de forma ordenada, tanto si estás empezando como si ya tienes experiencia con otros productos.


Puntos clave

  • Un ETF es un fondo cotizado en bolsa que replica el comportamiento de un índice, sector, materia prima u otro activo subyacente.
  • A diferencia de un fondo de inversión tradicional, los ETF se compran y se venden en bolsa en tiempo real, como si fueran acciones.
  • Sus comisiones suelen ser significativamente más bajas que las de los fondos de gestión activa, lo que tiene un impacto directo en la rentabilidad a largo plazo.
  • Existen ETF de renta variable, renta fija, materias primas, sectores específicos y mercados geográficos concretos.
  • Para invertir en ETF necesitas una cuenta en un bróker que ofrezca acceso a los mercados donde cotizan.

 

Esta es una comunicación de marketing y en ningún caso debe considerarse como investigación de inversión, asesoramiento de inversión o recomendación de inversión. El valor de tu inversión puede subir o bajar y existe la posibilidad de pérdida parcial o total del capital. Las inversiones de renta fija están sujetas a riesgo de crédito del emisor, riesgo de tipo de interés, riesgo de liquidez y riesgo de inflación. La rentabilidad pasada no garantiza rentabilidades futuras. Antes de invertir, conviene consultar el Documento de Datos Fundamentales (KID) del producto y considerar tus conocimientos, experiencia, situación financiera y objetivos de inversión.

Qué es un ETF y cómo funcionan los ETFs

ETF son las siglas de Exchange Traded Fund, que en español se traduce como “fondo cotizado en bolsa”. Como su nombre indica, es un fondo de inversión que cotiza en un mercado bursátil, igual que una acción de una empresa.

Su funcionamiento se basa en replicar el comportamiento de un índice de referencia, como el S&P 500, el IBEX 35 o el MSCI World,  o de un conjunto de activos de un sector o clase determinada. Para ello, el fondo compra los valores que componen ese índice en las mismas proporciones en que aparecen en él. Cuando el índice sube, el ETF sube. Cuando baja, el ETF baja.

Esa es la base de la gestión pasiva: en lugar de que un equipo de gestores decida qué valores comprar buscando superar al mercado (gestión activa), el ETF simplemente reproduce el mercado. Eso reduce costes de forma sustancial y evita la dependencia de las decisiones de un gestor activo, aunque persisten otros riesgos, como la desviación frente al índice (tracking error) o los propios del método de réplica

Según datos de ETFGI, a cierre de 2023 los activos gestionados en ETF a nivel global superaban los 11 billones de dólares, cifra que conviene tomar como referencia histórica, dado que el mercado ha seguido creciendo desde entonces. Refleja, en cualquier caso, la expansión sostenida de este tipo de producto entre inversores particulares e institucionales.

Fondos cotizados vs. fondo de inversión tradicional

Aunque comparten la idea de agrupar el capital de varios inversores para invertirlo en una cartera diversificada, los ETF y los fondos de inversión tradicionales tienen diferencias importantes.

Negociación.

Una de las diferencias es cómo se realiza la negociación de cada uno de ellos. Mientras que los ETF se compran y venden en bolsa durante la sesión, a un precio que fluctúa en tiempo real, los fondos de inversión tradicionales se suscriben y reembolsan al valor liquidativo del día, que se calcula una vez cerrado el mercado.

Comisiones.

Los fondos de gestión activa tienen comisiones de gestión más elevadas, porque hay un equipo de análisis detrás tomando decisiones. Los ETF de gestión pasiva tienen comisiones mucho más bajas: muchos están por debajo del 0,20% anual.

Transparencia.

La composición de un ETF es pública y se actualiza diariamente. En los fondos tradicionales, la cartera se publica con menor frecuencia.

Mínimo de inversión.

En los fondos tradicionales puede haber importes mínimos de suscripción. En los ETF, puedes comprar desde una sola participación, lo que en muchos casos equivale a unos pocos euros o decenas de euros.

Fiscalidad en España.

Los fondos de inversión tradicionales permiten el traspaso entre fondos sin tributar por las plusvalías hasta el reembolso definitivo. Los ETF no tienen esa ventaja: cada venta genera un evento fiscal. Es un factor relevante para inversores residentes en España.

Tipos de ETFs

El mercado ofrece una gama amplia de ETF adaptados a distintos perfiles y estrategias.

ETF de renta variable

Replican índices de acciones, ya sea a nivel global (MSCI World), regional (Europa, mercados emergentes) o nacional (S&P 500 para Estados Unidos, IBEX 35 para España). Son los más utilizados por inversores que buscan exposición al crecimiento del mercado de acciones a largo plazo.

ETF de renta fija

Los ETF de renta fija replican índices de bonos como la deuda pública, deuda corporativa, bonos ligados a la inflación. De esta forma, aportan estabilidad a la cartera y generan rentas periódicas. Suelen utilizarse para moderar la volatilidad de una cartera y, en sus clases de distribución, pueden generar rentas periódicas. No están exentos de riesgo: su precio puede caer, por ejemplo, ante subidas de tipos de interés.

ETF de materias primas

Dan exposición a materias primas como el petróleo, el oro, la plata o productos agrícolas. Algunos invierten directamente en el activo físico; otros lo hacen a través de contratos de futuros, lo que introduce diferencias importantes en su comportamiento.

ETF sectoriales y temáticos

Se centran en un sector concreto (tecnología, salud, energía) o en una temática de inversión (inteligencia artificial, energías renovables, demografía). Ofrecen exposición concentrada, lo que implica mayor riesgo que un ETF de índice amplio.

ETF inversos y apalancados

Los ETF inversos son para inversores con experiencia. Su característica es que estos suben cuando el índice de referencia baja; los apalancados multiplican el movimiento del índice. Son productos complejos con riesgo elevado, no adecuados para principiantes ni para inversión a largo plazo.

Gestión activa vs. gestión pasiva en ETFs

La mayoría de los ETF son de gestión pasiva: replican un índice sin que un equipo gestor tome decisiones activas sobre qué valores incluir o excluir. Eso es lo que mantiene sus costes bajos.

Pero también existen ETF de gestión activa, donde sí hay un equipo que toma decisiones de inversión. Sus comisiones son más altas y su comportamiento es menos predecible que el de un índice. Para elegir entre gestión activa y gestión pasiva, la pregunta clave es si el coste adicional de la gestión activa se justifica con una rentabilidad consistentemente superior, algo que la mayoría de estudios académicos pone en duda a largo plazo.

El informe SPIVA de S&P Global, que compara el rendimiento de fondos de gestión activa con sus índices de referencia, ha mostrado sistemáticamente que la mayoría de los fondos activos no supera al índice en periodos de 10 años.

Cómo invertir en ETFs en España paso a paso

El proceso para comprar ETF es más directo de lo que parece. Estos son los pasos.

  1. Define tu objetivo y horizonte temporal. ¿Buscas crecimiento a largo plazo, rentas periódicas, protección frente a la inflación o diversificación de una cartera existente? La respuesta determina qué tipo de ETF tiene sentido para ti.

  2. Abre una cuenta en un bróker. Necesitas acceso a un bróker que opere en los mercados donde cotizan los ETF que te interesan. Compara comisiones de compraventa, custodia, acceso a mercados y herramientas de análisis. Hay brókers especializados en inversión pasiva con tarifas muy competitivas.

  3. Selecciona los ETF que encajan con tu estrategia. Antes de elegir el ETF, revisa el índice de referencia, las comisiones anuales (TER), el tamaño del fondo, la política de dividendos (acumulación o distribución) y la liquidez. El folleto del producto y el documento KID son las fuentes de información más fiables.

  4. Decide el importe y la frecuencia. Puedes hacer una compra única o invertir de forma periódica (mensual, trimestral). La inversión periódica —también llamada dollar-cost averaging— reduce el riesgo de comprar en un mal momento de mercado.

  5. Ejecuta la compra durante la sesión bursátil. A diferencia de un fondo tradicional, puedes ver el precio en tiempo real y ejecutar la orden cuando quieras durante el horario de mercado. Puedes usar órdenes de mercado (al precio actual) o órdenes limitadas (a un precio máximo que tú fijas).

  6. Revisa periódicamente, pero no constantemente. La inversión en ETF de gestión pasiva no requiere seguimiento diario. Normalmente, una revisión trimestral o semestral para verificar que la cartera sigue alineada con tu estrategia es suficiente.

Inversión en ETFs: qué mirar antes de comprar ETFs

Con miles de ETF disponibles en el mercado, la selección de ETFs requiere criterios claros.

  • TER (Total Expense Ratio). Es el coste anual del ETF expresado como porcentaje. Un ETF que replica el S&P 500 puede tener un TER de entre 0,03% y 0,20%. Diferencias aparentemente pequeñas tienen un impacto significativo en la rentabilidad acumulada a 20 o 30 años.

  • Tamaño del fondo. Fondos con activos bajo gestión muy bajos tienen más riesgo de cierre o de menor liquidez. Un tamaño mínimo razonable para un ETF es de 100 millones de euros.

  • Método de réplica. Réplica física (el fondo compra los valores del índice directamente) vs. réplica sintética (usa derivados). La réplica física es más transparente; la sintética puede introducir riesgo de contraparte.

  • Política de dividendos. Existen los ETF de acumulación, es decir, aquellos que reinvierten los dividendos automáticamente. ETF de distribución: paga dividendos periódicos. Para inversores en España, los ETF de acumulación suelen ser más eficientes fiscalmente.

  • Spread bid-ask. Es la diferencia entre el precio de compra y el de venta. ETF con poco volumen tienen spreads más amplios, lo que encarece las operaciones.

  • Domicilio del fondo. La mayoría de los ETF accesibles en Europa están domiciliados en Irlanda o Luxemburgo, lo que afecta al tratamiento fiscal de los dividendos.

 

Errores habituales antes de empezar

Antes de empezar a invertir en ETF, muchos inversores cometen errores que pueden evitarse con un poco de preparación. Los más habituales son:

  • No revisar bien el índice replicado: invertir sin comprobar qué activos incluye realmente el ETF, terminando en algo distinto a lo que se pensaba.

  • Ignorar las comisiones totales: no tener en cuenta los costes de gestión, custodia y compraventa, que a largo plazo pueden reducir de forma notable la rentabilidad.

  • No definir el horizonte temporal ni la tolerancia al riesgo: invertir sin un plan claro suele llevar a vender en el peor momento ante caídas puntuales del mercado.

  • Concentrar demasiado la cartera: apostar por pocos ETFs o sectores, perdiendo parte de la diversificación que hace atractivo este instrumento.

  • Confundir un ETF con un fondo indexado: aunque comparten el objetivo de replicar un índice, se compran y venden de forma distinta, y esa diferencia afecta a la fiscalidad y a la forma de operar. Puedes estudiar las diferencias entre un ETF y un fondo indexado antes de invertir.

Cómo invertir: la estrategia detrás de la compra

Comprar un ETF es un acto técnico. Saber por qué lo compras y cómo encaja en el conjunto de tu cartera es lo que convierte esa compra en una decisión de inversión.

Algunas estrategias habituales entre inversores que usan ETF:

  • Cartera de un solo ETF global. Un ETF que replica el MSCI World o el FTSE All World da exposición a miles de empresas de todo el mundo en una sola posición. Es una de las opciones más utilizadas entre inversores particulares; su idoneidad depende de la situación de cada uno.

  • Cartera núcleo y satélite. El núcleo (70-90% de la cartera) está en ETF de índices amplios y diversificados. El satélite (10-30%) puede incluir ETF sectoriales, de mercados emergentes o de renta fija para ajustar el perfil de riesgo.

  • Cartera permanente o de paridad de riesgo. Divide el capital entre distintas clases de activos (renta variable, renta fija, oro, efectivo) usando ETF de bajo coste para cada una. Busca estabilidad en distintos entornos de mercado.

  • Inversión periódica automatizada. Muchos brókers permiten configurar compras automáticas de ETF con una frecuencia fija. Elimina la toma de decisiones emocional y aprovecha el efecto del interés compuesto a largo plazo.


Ventajas y riesgos de invertir en ETF

Los ETF tienen características que los hacen atractivos para muchos perfiles de inversor, pero también riesgos específicos que conviene entender antes de comprar.


Ventajas principales de invertir en ETF

  • Diversificación inmediata. Con una sola compra, un ETF de índice amplio da exposición a cientos o miles de valores. Eso reduce el riesgo de que el mal comportamiento de una empresa afecte de forma significativa a la cartera.

  • Comisiones bajas. Los ETF de gestión pasiva tienen costes anuales muy inferiores a los de los fondos de gestión activa. Esa diferencia, acumulada durante años, tiene un impacto real en la rentabilidad final.

  • Flexibilidad de compraventa. Se negocian en bolsa durante la sesión, a precio de mercado en tiempo real. Puedes entrar y salir cuando quieras dentro del horario de mercado.

  • Transparencia. La composición del índice que replica el ETF es pública y se actualiza diariamente.

  • Acceso a mercados globales. Permiten invertir en mercados geográficos, sectores o clases de activos a los que un inversor particular difícilmente accedería de forma directa.


Riesgos que hay que tener en cuenta antes de invertir en ETF

  • Riesgo de mercado. Un ETF que replica un índice sube y baja con ese índice. Si el mercado cae, el ETF cae. No hay gestor que pueda limitar las pérdidas en un entorno bajista.

  • Riesgo de concentración. Los ETF sectoriales o temáticos concentran la exposición en un solo sector o tendencia. Si ese sector atraviesa dificultades, el impacto sobre la cartera es mayor que con un índice amplio.

  • Riesgo de divisa. Cuando un ETF invierte en activos denominados en una moneda distinta al euro sin cobertura, el inversor asume el riesgo de tipo de cambio. Una apreciación del euro frente al dólar, por ejemplo, reduce la rentabilidad en euros aunque el índice suba.

  • Riesgo de contraparte en réplica sintética. Los ETF de réplica sintética no compran los valores del índice directamente, sino que usan derivados con una contraparte financiera. Si esa contraparte no puede cumplir sus obligaciones, el fondo puede verse afectado.

  • Riesgo de liquidez y spread. ETF con poco volumen de negociación tienen spreads más amplios entre el precio de compra y el de venta. Eso encarece las operaciones y puede dificultar salir de una posición en momentos de tensión de mercado.

  • Riesgo de cierre del fondo. Los ETF con activos bajo gestión muy bajos pueden ser liquidados por la gestora. En ese caso, el inversor recupera el valor liquidativo en el momento del cierre, pero puede tener que reinvertir en un momento no deseado y asumir las consecuencias fiscales correspondientes.

Estrategias para invertir en ETF

Dependiendo de nuestros objetivos financieros, posibilidades de pérdida y horizonte temporal, existen diversas estrategias que podemos adoptar a la hora de invertir en ETF. Algunas de las más interesantes son las siguientes:

Inversión pasiva (Follow the Index)

Esta estrategia consiste en seguir el rendimiento de un índice concreto, como el S&P 500 o el NASDAQ. Los ETFs que replican índices ofrecen una forma sencilla de obtener exposición a una gran diversidad de productos sin tener que elegir individualmente las acciones en la bolsa de valores. Una estrategia con comisiones bajas que puede ser muy interesante para aquellos que buscan una gestión mínima.

Diversificación geográfica

Invertir en ETFs de diferentes mercados puede ser una fantástica manera de diversificar tu dinero. De esta forma, no dependerás de un único país o región. Por ejemplo, puedes invertir en ETFs de países emergentes, desarrollados o incluso en ambos.

Inversión a largo plazo (Buy and Hold)

A largo plazo, la inversión en ETFs tiene como finalidad aprovechar el crecimiento de los mercados a lo largo del tiempo, por lo que puede ser una estrategia recomendable para aquellos que quieren mantener sus inversiones durante años, buscando beneficios a largo plazo sin preocuparse por la volatilidad a corto plazo. 

Inversión sectorial

En lugar de invertir en un índice amplio, también puedes optar por ETFs enfocados en sectores específicos de la economía, como tecnología, salud, energía o bienes raíces. De esta forma, podrás aprovechar sectores con un alto potencial de crecimiento, aunque hay que tener en cuenta que, debido a la concentración en un único sector, las pérdidas también pueden ser mayores.

Rebalanceo periódico

Esta estrategia implica realizar cambios en tu cartera de ETFs de forma periódica para mantener una asignación de activos que vaya acorde con tus objetivos. Con el tiempo, algunos ETFs pueden aumentar más que otros, por lo que podría ser recomendable vender una parte de los productos con los que se han obtenido más beneficios y que compres más de aquellos que tengan un valor más bajo para generar beneficio en el futuro. De esta forma, podrás diversificar y equilibrar tu capital.

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