¿Qué es un bono? Todo lo que necesitas saber antes de invertir

¿Qué es un bono?

Aunque las acciones y las criptomonedas han ido ganando popularidad en los últimos años, los bonos siguen siendo el instrumento preferido por muchos gobiernos, grandes empresas e inversores institucionales para gestionar grandes cantidades de dinero. Pero, ¿sabes realmente qué son los bonos y cómo funcionan?

Imagínate que prestas 10.000 € a un gobierno o a una empresa. A cambio, recibes pagos periódicos de interés y, al final del plazo acordado, el emisor se compromete a devolver tu dinero, siempre que pueda cumplir con sus obligaciones de pago. Eso es, básicamente, un bono. A continuación, te explicamos con todo detalle cuáles son sus características y cómo invertir en ellos.


Esta es una comunicación de marketing y en ningún caso debe considerarse como investigación de inversión, asesoramiento de inversión o recomendación de inversión. El valor de tu inversión puede subir o bajar. La rentabilidad pasada de los instrumentos financieros no garantiza rentabilidades futuras.

¿Cuáles son las principales características de los bonos?

Un bono es un título de deuda emitido por un emisor, que puede ser un Estado, una empresa o incluso un ayuntamiento, para obtener financiación. Reciben intereses periódicos y, si el emisor cumple con sus obligaciones, la devolución del capital al vencimiento. Sus principales características son las siguientes:

  • Valor nominal: es la cantidad que el emisor se compromete a devolver al inversor al vencimiento.
  • Cupón: son los pagos de intereses periódicos que el inversor recibe durante la vida del bono, generalmente de manera anual o semestral.
  • Fecha de vencimiento: momento en que se devuelve el capital invertido.
  • Precio de los bonos: puede fluctuar en el mercado secundario, siendo diferente al valor nominal. Depende de factores como la oferta, la demanda o las variaciones en los tipos de interés.

¿Qué significa el vencimiento de un bono y qué ocurre al vencimiento?

El vencimiento del bono marca el final de su ciclo de vida. Fecha en la que el emisor debe devolver el valor nominal al inversor, completando así la amortización de la deuda. 

  • Fecha de vencimiento: define cuánto tiempo permanecerá comprometido el capital.
  • Nivel de riesgo: los bonos de mayor duración suelen ser estar más expuestos a las fluctuaciones del mercado.
  • Sensibilidad del precio a las variaciones de las tasas de interés: cuanto mayor sea el plazo, mayor será la volatilidad del precio frente a los cambios en los tipos de interés.


Por ejemplo, un bono a 2 años será menos volátil que uno a 30 años. El bono a largo plazo suele ofrecer un rendimiento más alto, aunque esto no siempre se cumple, especialmente en periodos de curva de tipos invertida.


Una vez llegada la fecha de vencimiento:

  • Si el emisor cumple con sus obligaciones, se reembolsa el capital invertido al inversor
  1. Se paga el último cupón, y con ello se da por finalizado el flujo de intereses periódicos.
  2. Se extingue el título, que deja de existir y no genera más obligaciones para el emisor.


Es precisamente esto lo que hace que los bonos puedan ser activos más predecibles que otros instrumentos del mercado financiero, aunque no están exentos de riesgo. Por esta razón, son valorados por inversores que buscan mayor estabilidad relativa en su cartera.

¿Cómo funcionan los rendimientos de los bonos y de dónde provienen (cupón vs precio)?

La rentabilidad de los bonos se obtiene a través de: los cupones, que son los intereses periódicos que paga el emisor, y la diferencia entre el precio de compra y el valor nominal, que se recibe al vencimiento. 

No obstante, antes de empezar a invertir, es recomendable analizar el tipo de inversión y saber cómo funciona el mercado de bonos, ya que no todos los bonos presentan el mismo riesgo ni las mismas posibilidades de ganancia.

Por otro lado, es importante tener en cuenta que el precio de los bonos puede fluctuar en el mercado secundario debido a los cambios en los tipos de interés, la inflación y la propia dinámica de la oferta y la demanda. Teniendo esto en cuenta, te resultará más fácil planificar tus inversiones equilibrando el beneficio esperado con el nivel de riesgo que estés dispuesto a asumir.

 

Existen dos formas principales de medir la rentabilidad de un bono:

1. Rendimiento nominal: se trata simplemente del interés anual que paga el bono respecto a su valor nominal. Por ejemplo, si un bono de 1.000 € paga 50 € de renta fija anual, su rendimiento nominal será del 5%.

2. Rendimiento efectivo o rendimiento hasta el vencimiento (YTM, por sus siglas en inglés): tiene en cuenta no solo los pagos de interés, sino también la ganancia o pérdida que se obtendría si el bono se mantiene hasta su vencimiento. Por ejemplo, si compras un bono con descuento (por debajo de su valor nominal), tu beneficio efectivo será mayor que la tasa del cupón.

 

¿Qué significa la "prelación" y por qué es importante?

La prelación de los bonos determina el orden en el que los inversores tienen derecho a recuperar su dinero en caso de que el emisor se enfrente a problemas financieros o, incluso, a la quiebra. Esto significa que no todos los bonos tienen el mismo nivel de prioridad. Algunos se pagan antes que otros, siendo normalmente los accionistas los últimos en recibir cualquier reembolso.

Normalmente, la jerarquía es la siguiente:

  1. Bonos senior – Tienen la mayor prioridad y se pagan primero.
  2. Bonos subordinados – Se pagan después de los senior y suelen ofrecer mayores rendimientos debido al mayor riesgo.
  3. Accionistas – Si queda algo, reciben el remanente.


Esto resulta especialmente relevante en situaciones de insolvencia, donde los recursos del emisor son limitados y cada nivel de deuda lucha por recuperar su parte. De esta forma, podrás evaluar tanto la posible rentabilidad del bono como el riesgo de pérdida en diferentes circunstancias.

Por eso, aquellos inversores que cuentan con experiencia no se dejan llevar únicamente por el beneficio del bono, sino que analizan la prelación para equilibrar riesgo y beneficio, pues saben muy bien que esto puede marcar la diferencia entre sufrir pérdidas importantes o recuperar la mayor parte del capital invertido.

¿Qué tipos de bonos existen?

Los tipos de bonos se clasifican en función del emisor, vencimiento, tipo de interés o incluso su finalidad.

Bonos del Estado

Los bonos del Estados son emitidos por los propios estados. En España, se emiten a través del Tesoro Público, y suelen clasificarse según su fecha de vencimiento:

  • Letras: hasta 18 meses.
  • Bonos del Estado: de 2 a 5 años.
  • Obligaciones del Estado: más de 5 años.


En Alemania se denominan Bunds y en Francia, OAT.

Se consideran inversiones de bajo riesgo, especialmente en países desarrollados. Pero eso también significa que sus tipos de interés suelen ser más bajos.

Bonos corporativos

Los bonos corporativos los emite una empresa privada para financiar su expansión, operaciones o refinanciar deudas. Este tipo de bonos suelen ser más arriesgados, ya que la salud financiera de una empresa puede ser menos predecible que la de un Estado. Pero también es posible obtener un beneficio mucho más elevado.

Bonos municipales

La emisión de este tipo de bonos es realizada por Ayuntamientos para financiar infraestructuras locales como hospitales o escuelas.

En España, aunque no son tan comunes como los estatales, también existen y suelen estar dirigidos a proyectos públicos específicos.

Bonos de agencias gubernamentales

Son títulos de deuda de países como Estados Unidos, donde entidades como Fannie Mae o Freddie Mac emiten bonos respaldados, en muchos casos, por el gobierno federal. Aunque no todos los bonos de agencia tienen garantía explícita, muchos son percibidos como seguros por los inversores.

Cómo funcionan las calificaciones de los bonos (de AAA a bono basura)

Las calificaciones crediticias de los bonos indican la capacidad del emisor para cumplir con sus obligaciones. Cuanto menor sea la calificación, mayor será el tipo de interés exigido por los inversores. Por ejemplo, los «investment grade» son bonos con alta calidad crediticia (AAA a BBB).


Escala simplificada:

  • AAA: máxima calidad crediticia, menor riesgo de impago.
  • BBB: calidad aceptable.
  • BB o inferior: alto riesgo.


Estas calificaciones influyen directamente en:

  • El tipo de interés ofrecido.
  • El precio de los bonos.
  • La percepción del mercado.

¿Qué son los bonos basura y por qué los compran los inversores?

Los bonos de alto rendimiento (high yield), también conocidos como bonos basura o bonos especulativos, son aquellos emitidos por entidades con una baja calificación crediticia, lo que implica una mayor probabilidad de impago que en el caso de los bonos de grado de inversión. Es precisamente por este motivo por lo que, para atraer a los inversores, ofrecen tipos de interés más elevados.

Las rentabilidades pasadas no garantizan rentabilidades futuras. El capital invertido está en riesgo. Hay que tener en cuenta que, cuando la estabilidad financiera del emisor es menor, el riesgo de impago también es mayor. Para compensar esa incertidumbre, se establecen las primas de riesgo de los bonos basura. Cuanto peor es la percepción del emisor, mayor será esa prima.

Así pues, suelen ser considerados por inversores que buscan mayor rentabilidad y están dispuestos a asumir un mayor nivel de riesgo, especialmente en contextos de tipos de interés bajos.

Eso sí, antes de invertir en este tipo de bonos, es necesario llevar a cabo un análisis riguroso, estudiar los balances, los flujos de caja y las condiciones de emisión con el objetivo de analizar todos los posibles escenarios, incluyendo la pérdida total o parcial del capital.

La escalera de bonos explicada

La escalera de bonos es una estrategia que consiste en distribuir una inversión entre varios bonos con diferentes fechas de vencimiento, en lugar de concentrar todo el capital en un único plazo. De este modo, el inversor crea una estructura escalonada que le ofrece mayor flexibilidad y estabilidad.

Por ejemplo, una cartera puede incluir bonos a:
• 1 año.
• 3 años.
• 5 años.
• 10 años.

A medida que cada bono va alcanzando su plazo de vencimiento, el capital se va recuperando y podemos volver a invertir en nuevos bonos, adaptándonos a las condiciones del mercado en cada momento. Una estrategia especialmente útil en mercados donde las tasas de interés cambian a menudo.

De esta forma, al no depender de un único momento de entrada, podemos reducir el riesgo de tasas de interés. Pero también podemos disponer de mayor liquidez periódica (parte de la inversión se libera de forma escalonada) y reinvertir en distintos momentos, aprovechando posibles subidas de tipos. Además, ayuda a suavizar las fluctuaciones del precio de los bonos en el mercado secundario. 

¿Qué ocurre si una empresa incumple el pago de un bono?

Cuando el emisor no puede cumplir con sus obligaciones de pago, ya sea de los intereses periódicos o del capital total, los inversores pueden ver mermado de forma significativa la rentabilidad esperada. Según la gravedad de la situación, las consecuencias pueden ser:

  • Retraso en los pagos: los intereses o amortizaciones se posponen temporalmente.
  • Reestructuración de la deuda: puede conllevar el cambio de la fecha de vencimiento, la reducción de los tipos de interés o incluso quitas sobre el capital.
  • Pérdida parcial o total del dinero invertido: especialmente en bonos de emisores con baja calificación crediticia.


Además, los impagos suelen provocar un
rápido deterioro de la calificación crediticia del emisor, lo que a su vez reduce el precio de los bonos en el mercado secundario. De hecho, incluso antes de que se produzca un impago formal, si una empresa o gobierno muestra señales de dificultades financieras, el valor de sus bonos puede caer debido a la mayor percepción de riesgo por parte de los inversores.

Por esta razón, es fundamental analizar el riesgo crediticio del emisor antes de invertir. Evaluar la solvencia, el historial de pagos y la calificación que le otorgan las agencias especializadas te permitirán seleccionar mejor tus opciones y evitar sorpresas desagradables. Pero además, es conveniente diversificar en distintos tipos de bonos para mitigar el riesgo.

Cómo protegen los bonos ligados a la inflación el poder adquisitivo

Los bonos ligados a la inflación están pensados para proteger nuestro dinero frente al aumento de precios, algo especialmente importante en contextos económicos con más incertidumbre. A diferencia de los bonos tradicionales a tipo fijo, este tipo de activos incluyen mecanismos que ajustan los pagos para reflejar la evolución de la inflación.

Funcionan ajustando el valor nominal o los cupones. En función de un índice de inflación (como el IPC). Con lo cual, si la inflación sube, también lo harán los pagos de intereses o el capital a devolver.

Así pues, son especialmente útiles en entornos donde las tasas de inflación son altas o impredecibles, y cuando el poder adquisitivo está en riesgo.

Por ejemplo, si un bono tradicional ofrece un 3% de interés pero la inflación es del 5%, en términos reales se pierde dinero. En cambio, los bonos ligados a la inflación ajustan ese rendimiento para evitar esa pérdida.

Aunque suelen ofrecer un rendimiento inicial más bajo que otros bonos, su valor reside en la protección a largo plazo. Por eso, muchos inversores los utilizan para diversificar sus carteras, especialmente cuando se prevén subidas de precios a lo largo de un buen periodo de tiempo.

Ventajas de los bonos

Los bonos son una de las inversiones más populares dentro del mundo financiero, especialmente para aquellos que buscan seguridad y estabilidad en su portafolio. Aunque no son tan conocidos como las acciones entre los inversionistas novatos, ofrecen una serie de ventajas que los convierten en una excelente opción para diversificar y proteger nuestro capital.

Ingresos fijos predecibles

Una de las principales ventajas de los bonos es que proporcionan un flujo constante de ingresos. A diferencia de las acciones, que pueden o no pagar dividendos, los bonos ofrecen pagos de intereses (llamados cupones) a la fecha de vencimiento. De esta forma, los inversores pueden planificar mejor sus finanzas. Especialmente interesante para personas que buscan estabilidad financiera o para quienes desean complementar su pensión.

Menor riesgo que las acciones

En términos generales, los títulos de deuda tienden a ser menos volátiles que las acciones. Esto se debe a que, al comprar un bono, el inversionista está prestando dinero al emisor (ya sea un gobierno o una empresa) y no adquiriendo participación en la propiedad del negocio. 

En caso de que la empresa quiebre, los tenedores de bonos tienen prioridad sobre los accionistas comunes para recibir pagos durante la compra venta de activos, lo que convierte a los bonos en una opción más conservadora frente a los altibajos del mercado accionario.

Diversificación

Agregar bonos a una cartera de inversión permite una mayor diversificación. Los bonos y las acciones suelen comportarse de manera diferente ante las fluctuaciones del mercado. Por ejemplo, los bonos pueden subir de valor cuando las acciones bajan, y viceversa. Una relación que puede ayudar a suavizar el rendimiento total del portafolio y a reducir el impacto de la volatilidad.

Beneficios fiscales

En varios países, hay determinados bonos que pueden estar exentos de impuestos sobre los intereses generados, lo que puede traducirse en un rendimiento neto mayor en comparación con otras inversiones sujetas a tributación, siendo especialmente atractivo para personas en tramos fiscales altos.

Seguridad en tiempos de incertidumbre

Durante periodos de crisis económica, conflictos o volatilidad bursátil, los inversores tienden a buscar activos considerados «refugio seguro». En este sentido, las letras del tesoro, especialmente las de países con alta calificación crediticia, son vistas como una opción sólida para proteger el valor del dinero.

Riesgos de los bonos

Aunque los bonos son uno de los instrumentos de inversión más seguros, también conllevan ciertos riesgos que todo inversor debe entender antes de incluirlos en su estrategia financiera.

Riesgo de crédito

Si una empresa o incluso un gobierno cae en default (incumplimiento), los inversores pueden perder parte o la totalidad de su inversión. Para reducir este riesgo, es fundamental revisar la calificación crediticia del emisor, otorgada por agencias especializadas como Moody’s, Fitch o Standard & Poor’s.

Riesgo de tipo de interés

Los precios de los bonos están inversamente relacionados con las tasas de interés. Cuando las tasas suben, el valor de mercado de los bonos existentes (con cupones más bajos) tiende a caer, ya que los nuevos bonos ofrecen rendimientos más atractivos. Lo que puede resultar negativo si el inversor necesita vender su bono antes del vencimiento, incurriendo en una pérdida de capital.

Riesgo de inflación

Si la inflación supera el tipo de interés del bono, el rendimiento real puede ser negativo. Un riesgo aún mayor en bonos de largo plazo con tasas fijas.

Riesgo de reinversión

Este riesgo se presenta cuando las tasas de interés se reducen y los inversores deben reinvertir los pagos de intereses o el dinero recibido a tasas menores, reduciendo significativamente el rendimiento total de la inversión. Afecta sobre todo a bonos con cupones elevados en entornos de tasas decrecientes.

Riesgo de liquidez

No todos los bonos tienen una alta demanda en el mercado secundario. Algunos, especialmente los bonos corporativos de empresas pequeñas o gobiernos locales, pueden ser difíciles de vender. En estos casos, puede que tengamos que aceptar un precio inferior al valor de mercado o puede que incluso no encontremos comprador.

Precio de los bonos y tasas de interés

Para invertir con éxito, es fundamental comprender la relación entre el precio de los bonos y las tasas de interés.

Relación inversa

Cuando las tasas de interés suben, el precio de los bonos existentes baja. Y cuando las tasas bajan, el precio de los bonos sube. Esto ocurre porque los nuevos bonos emitidos reflejan las tasas actuales y si estas son más altas que las tasas de los bonos antiguos, lo normal es que los inversores prefieran los nuevos, haciendo que los bonos antiguos pierdan valor en el mercado secundario.

Duración del bono

La duración es una medida de sensibilidad del precio de un bono ante cambios en las tasas de interés. Cuanto mayor sea la duración, mayor será el impacto de una variación en las tasas. Por eso, en entornos de tasas crecientes, muchos inversores optan por bonos de corta duración para protegerse.

Curva de rendimiento

La curva de rendimiento muestra las tasas de interés de los bonos de un mismo emisor (por ejemplo, bonos de deuda pública) según su vencimiento. Una curva normal indica tasas más altas para bonos con una fecha de vencimiento mayor, pero cuando se invierte, puede ser señal de una posible recesión.

¿Con cuánto dinero se puede empezar a invertir en bonos?

Una de las grandes ventajas del mundo actual es que ya no es necesario contar con grandes recursos para empezar a invertir.

Por ejemplo, en el caso de los bonos, algunos emisores permiten comprar fracciones o bonos con valores nominales bajos, desde 100 € o incluso menos.

No obstante, en mercados más tradicionales, como los bonos del Estado o corporativos emitidos en bolsa, el mínimo puede rondar los 1.000 o los 10.000 € por cupón, lo que requiere de una mayor inversión inicial.

En cualquier caso, no importa si tu capital inicial es modesto, lo importante es invertir con constancia y de forma inteligente. Además, con el tiempo podrás ir aumentando tus aportaciones y construir una cartera sólida que se adapte a tus objetivos financieros y a tu perfil de riesgo.

¿Cuáles son las mejores formas para que los inversores experimentados accedan a los bonos?

Los bonos se han convertido en uno de los activos preferidos por aquellos inversores que buscan un buen equilibrio entre rentabilidad y riesgo, especialmente en aquellos mercados en los que las tasas de interés cambian de manera constante. 

Tradicionalmente, los inversores particulares podían acceder al mercado de bonos a través de los bancos, los brokers y las subastas del tesoro. Sin embargo, hoy en día, también podemos hacerlo a través de plataformas digitales, pudiendo diversificar entre distintos tipos de bonos, emisores y fechas de vencimiento en una única plataforma de inversión. 

Algunas plataformas ofrecen acceso a una amplia variedad de emisores y condiciones. Mintos es una plataforma de inversión regulada en Europa que ofrece acceso a diferentes oportunidades de inversión en un entorno transparente. La regulación establece normas operativas para la plataforma, pero no protege contra las pérdidas derivadas de las inversiones. Una opción a considerar para inversores que buscan ingresos periódicos o estabilidad relativa en su cartera, teniendo en cuenta que toda inversión conlleva riesgo de pérdida.

Descubre cómo invertir en bonos corporativos

Así pues, los bonos pueden ser una herramienta útil para la planificación y diversificación de tu cartera de inversión. En Mintos, podrás acceder a diferentes opciones de inversión de renta fija, obteniendo información clara y transparente sobre la calificación de cada emisión, de manera que puedas tomar decisiones de inversión más informadas. 

Preguntas Frecuentes sobre bonos (FAQ)

¿Qué son los bonos y qué es un bono en términos simples?

Son títulos de deuda en los que un inversor actúa como prestamista, entregando dinero a un emisor – un Estado, una empresa o una entidad pública – a cambio de recibir pagos periódicos de intereses (cupones) y la devolución del capital al finalizar el plazo.

Los bonos representan deuda. El inversor presta dinero y tiene prioridad de cobro. Las acciones, en cambio, representan participaciones en la propiedad en una empresa. Con lo cual, aunque la rentabilidad es mayor, el riesgo también lo es.

Principalmente de dos formas. A través de los cupones periódicos y de la diferencia entre el precio de un bono y el valor nominal que se recibe al vencimiento.

Todos los bonos conllevan riesgo. El nivel de riesgo depende del emisor, el plazo y la calificación crediticia.

Son bonos a corto plazo emitidos por el estado (títulos de deuda pública), normalmente con plazos inferiores a 18 meses.

Puedes obtener ganancias, pero dependiendo del precio en el mercado secundario, también puedes tener pérdidas.

Es el importe que el emisor se compromete a devolver al vencimiento.

Son bonos que ajustan sus pagos según la evolución del índice de precios.

Es el mercado donde los inversores compran y venden los bonos ya emitidos.